Encuentra tu Ruta Crítica
Aprende a ajustar tu GPS interno
RECONECTA CONTIGO: 150
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¡Hoy celebramos el Newsletter #150 de este gran viaje! ¡Gracias por seguir aquí cada martes reconectando contigo!
¿Te acuerdas de los sistemas GPS para los coches antes de que existieran Waze y Google Maps?
Imagínate lo siguiente…
Te diriges en un Jeep a un destino exótico inmerso en la selva sudamericana. Los caminos son de terracería y la vegetación ha retomado su territorio con el paso de los años.
Compraste un GPS de dudosa procedencia en una tienda extraña y misteriosa.
Al principio del camino todo va en orden. Tu GPS, en una voz robótica te dice: — ¡Que tengas buen viaje! ¡Vamos!
De pronto llegan los caminos de terracería y la selva comienza a envolverte en sus laberintos tropicales. Sin darte cuenta te has desviado de la ruta, de modo que tu GPS te habla nuevamente y dice:
—¿Pero qué carajo hace marico?? ¡Por ahí no era parcero! ¡Juemadre!
Frenas en seco y dices en voz alta. — ¿Que queeeé??? ¿Por qué me está regañando esta cosa, y por qué tiene ese acento?
El GPS te sigue marcando el camino anterior y la desviación que tomaste. Solo ves la opción de regresar por el camino original y tomar la ruta que te marcaba o improvisar y buscar un mejor camino con tu intuición.
El GPS te sigue regañando.
— Como siempre, no me para bola y ahora está perdido! Además el Jeep no es 4x4 y seguro se queda atascado en el lodo.
Tienes ganas de agarrar el GPS a martillazos, pero respiras suavemente y lo reseteas.
Ahora te habla suavemente una voz femenina y te dice:
— Hola guapo. ¿Adónde vamos hoy?
Le pones las coordenadas y te dice.
— Recalculando… Tenemos 6 rutas que puedes tomar.
Así que, simplemente escoges una, confías y sigues adelante, hasta que llegas a salvo a tu destino.
Claramente, un GPS común y corriente no te va a estar regañando, criticando, juzgando o reclamando.
Cuando te equivocaste de ruta o decidiste explorar un camino diferente, simplemente te va a decir:
RECALCULANDO
Y ya.
No va a contarte historias del pasado ni a planear escenarios catastróficos. Simplemente va a diseñar rápidamente la próxima ruta más viable y óptima, y tú vas a decidir, a fin de cuentas, por dónde ir.
¿Te has dado cuenta de esa vocecita que tienes? Esa misma que te habla feo, te critica y te juzga por todo lo que has hecho mal. No te das cuenta porque no la escuchas afuera, como lo haces con el GPS.
Tu GPS en la Vida Cotidiana
Todos los días estás tomando decisiones. Algunas que parecen insignificantes y otras más trascendentes.
Tu GPS interno está calculando y recalculando constantemente. Hasta que entra tu mente analítica a complicar todo.
Muchas veces te quedas paralizado analizando todos los posibles escenarios y te quedas en el mismo lugar. Por miedo a equivocarte.
Se te olvida que, equivocarte constantemente es lo que te da el aprendizaje necesario para tomar decisiones más sabias y maduras.
Al igual que en un viaje de carretera, algunas veces simplemente ignoras el GPS exterior y voluntariamente escoges otra ruta. Otras veces te equivocas y vuelves a tomar una decisión. Pero sigues avanzando…
Así están diseñados los torpedos y los misiles. Tienen un objetivo programado y se desvían cientos de veces constantemente. Corrigen el rumbo segundo a segundo, sin complicarse las cosas ni sobrepensar. Asimismo puedes actuar tú.
Solo venía a recordártelo.
Para Cerrar 📩
En la vida estamos ya muy acostumbrados a usar un GPS externo que nos diga por dónde ir. Puedes llamarle familia, amigos o el deber ser.
Cuando depositas la autoridad en alguien más, renuncias a tu auto-liderazgo y tomas menos riesgos. Con menos riesgos disminuyes la probabilidad de equivocarte, pero también te pierdes de ganar mucho que se encuentra en lo desconocido.
Tendemos a ver las cosas de forma lineal. Creemos que para cada problema hay una o dos soluciones a lo mucho. Se nos olvida que existen infinidad de soluciones.
Si la vida fuera un río, ese no sería lineal. Tendría muchos afluentes, por los cuales puedes tomar diferentes rutas, con nuevas posibilidades.
Hoy se habla mucho de reinventarte. Pero no siempre es el caso. A veces solo necesitas sentarte unos minutos para ajustar y recalcular.
En lo desconocido encuentras posibilidades que ni siquiera imaginabas.
Retoma tu valentía y recalcula con tu GPS interno.
¡Ahó!




